Los autores de El hilo fantasma rechazan su inclusión en Melania
El prestigioso director Paul Thomas Anderson y el músico de Radiohead, Jonny Greenwood, han solicitado formalmente la retirada de su música del documental Melania. Ambos artistas emitieron un comunicado conjunto tras descubrir que fragmentos de la banda sonora de la película El hilo fantasma fueron utilizados sin su consentimiento explícito. Aunque la discográfica Universal gestiona los derechos, los creadores denuncian que no se les consultó. El uso de esta obra en el documental centrado en la primera dama constituye, según Greenwood, un incumplimiento de su contrato como compositor. Esta disputa legal surge en un momento delicado para la producción, que ya enfrenta críticas divididas en su estreno.
El conflicto por los derechos de autor
La controversia escaló rápidamente cuando se confirmó que Universal permitió el uso de la pieza musical a un tercero. Greenwood aclaró que, si bien no posee la propiedad total de los derechos, su contrato exige una consulta previa. El director Anderson apoya esta postura, buscando desvincular su arte de la imagen de la esposa de Donald Trump. La falta de comunicación por parte de la empresa discográfica ha generado un malestar profundo en el equipo creativo original.
El desempeño comercial del film
A pesar de las disputas artísticas, el documental dirigido por Brett Ratner ha logrado cifras sorprendentes en taquilla. La cinta ha recaudado aproximadamente siete millones de dólares en su fase inicial de exhibición. Este dato coloca a la producción en el tercer puesto de las listas de recaudación actuales. No obstante, el presupuesto total, incluyendo marketing, alcanzó los 75 millones de dólares, lo que dificulta recuperar la inversión.
Un estreno rodeado de fuertes críticas
La recepción del público y la crítica especializada ha sido dispar desde el primer día. Mientras algunos sectores apoyan la visión del film, otros lo califican de propaganda. El documental sigue la vida de la protagonista durante los días previos a la segunda toma de posesión presidencial. La presencia de la música de Greenwood buscaba elevar la calidad estética de la obra cinematográfica. Sin embargo, la petición de retirada de los autores empaña el prestigio de la producción sonora del largometraje.